Al oncólogo Manuel Álvarez se le acusa de ultrajar a víctimas que estaban al borde de la muerte. Dos de ellas, de hecho, fallecieron sin saber si los tribunales harían justicia con ellas o no. “El poder del doctor Álvarez era tal, que era imposible oponerse, pues la víctima lo consideraba su salvador”, cuenta una de las querellantes. Al historial de acusaciones a cuestas se sumó el miedo a denunciarlo: “Cuando el abuso contra M.G. quedó al descubierto por una enfermera, a lo menos otras siete personas ya sabían de esta situación, pero no habían denunciado por temor a enfrentarse con él”.
—Los abusos ocurrieron en cada ocasión que el doctor podía. En las habitaciones sin cámaras de la Clínica Las Condes o en el baño de estas piezas, si contaba con un sistema de televigilancia.

El oncólogo Manuel Álvarez llegó en 2011 a la Clínica Las Condes como jefe del Centro Clínico del Cáncer. Desde entonces, su caso ha dejado una estela de denuncias de abusos sexuales, cuyas víctimas y sus familiares este lunes pudieron confrontarlo en la primera jornada de un juicio que podría extenderse por casi un mes.
Fue en el Centro de Justica de Santiago, donde el facultativo escuchó los argumentos del Ministerio Público. El organismo persecutor busca condenarlo a 16 años de presidio por dos delitos en calidad de reiterados.