3 de cada 10 chilenos le preguntan a la inteligencia artificial por sus problemas de salud

Un 32,9% de los adultos chilenos usa herramientas de inteligencia artificial generativa, como ChatGPT o Gemini, para resolver dudas de salud. Así lo muestra el estudio “WIP Chile 5.0: Google versus Doctor”, publicado por Visión Universitaria UC, que además revela que más de la mitad de los adultos del país ya ha usado este tipo de tecnología.

La inteligencia artificial generativa es aquella que crea textos o respuestas a partir de una pregunta, como si conversara con la persona. Pese a su avance, los médicos siguen siendo la fuente de información sanitaria más confiable para la población.

La investigación fue liderada por Sergio Godoy, académico de la Facultad de Comunicaciones UC y responsable del proyecto, con participación de la Universidad de La Frontera, la Universidad Austral y la Clínica Alemana de Valdivia.

La encuesta se aplicó por teléfono a una muestra representativa de 744 adultos que viven en zonas urbanas de todo Chile. Es parte del World Internet Project Chile, que desde 2003 estudia cómo se usa internet en el país, y esta vez incluyó por primera vez un módulo sobre inteligencia artificial e información de salud.

De los resultados se concluyó que un 80% está en “desacuerdo” o “totalmente en desacuerdo” con que se puedan tomar decisiones informadas de salud solo con información de internet, sin consultar a un profesional.

Cerca de un 65% descarta que un buscador resuelva un problema de salud más rápido que una consulta médica.

Aun así, un 24% considera que lo que encuentra en internet le ayuda a seguir mejor sus tratamientos, y cerca de un 13% se siente más cómodo consultando en la red que con un médico.

Sobre las redes sociales, 6 de cada 10 las califican con la nota más baja en confiabilidad para temas médicos. Los investigadores creen que sirven como alerta inicial, pero no como fuente de información médica. Los buscadores, en cambio, reciben una mejor valoración.

Godoy plantea que el fenómeno crecerá: “No lo vemos como algo inminente, pero sí va a ser algo que va a ir aumentando gradualmente. Y eso puede tener ciertos riesgos, por ejemplo, si las autoridades sanitarias siguen pensando en términos estrictamente biomédicos”.

El académico vincula el uso de chatbots con las dificultades del sistema: “Hay situaciones que empiezan a influir: el acceso a la salud es difícil, hay problemas de presupuesto, problemas físicos de acceso en algunos lugares, listas de espera”. Y agrega: “La interfaz es más amable, más accesible. No te cuestiona”.

En paralelo, el médico e investigador Miguel Ángel Carrasco, que encabezó un estudio exploratorio con 350 pacientes de Valdivia, analizó la “mediación algorítmica”, es decir, el papel de los sistemas que seleccionan y priorizan los contenidos que ve cada usuario.

Ahí detectó que 7 de cada 10 pacientes llegan a la consulta tras buscar sus síntomas en internet, muchas veces con un diagnóstico previo armado desde buscadores, redes o IA. Además, cerca de 2 de cada 10 muestran niveles avanzados de influencia algorítmica, donde confían más en lo encontrado en línea que en los profesionales.

Los autores llaman a esto “loop patológico de información”: un ciclo de búsqueda repetida que posterga conductas de salud adecuadas.

Al respecto, Carrasco advirtió: “Estamos observando que el algoritmo puede transformarse en un factor que afecta la continuidad de los tratamientos y la adherencia terapéutica”. Según explicó, estas personas tienen mayor probabilidad de cambiar de médico para un mismo diagnóstico o de abandonar las indicaciones.

Sobre lo mismo, para Carrasco, “el problema no es solo la fuente, sino la incapacidad del usuario para contrastar lo que encuentra. La inteligencia artificial conversacional genera una ilusión de diálogo y certeza que los buscadores tradicionales no otorgan, lo que hace más peligrosa la desinformación en salud”.