En paralelo, la tasa de informalidad laboral creció hasta el 26,4%, en un contexto caracterizado por contracciones en sectores como información y comunicaciones e industria manufacturera
El mercado de trabajo registró un nuevo deterioro en el indicador nacional. De acuerdo con el reporte elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desocupación en Chile ascendió al 9,8% en el trimestre móvil julio-septiembre de 2026, marcando un alza de 1,3 puntos porcentuales en doce meses.
Con este incremento, el volumen de desempleados en el país superó el umbral de un millón de personas (1.007.976), cifra que eleva los niveles máximos observados en mediciones previas.
El alza anual de la desocupación se explicó por un modesto avance de 0,3% en la fuerza de trabajo, contrarrestado por una contracción de 1,1% en la población ocupada.
Asimismo, la cantidad de personas desocupadas registró una expansión de 15,3%, impulsada tanto por el incremento de cesantes (14,4%) como por quienes buscan trabajo por primera vez (24,7%). En términos de desocupación ajustada por estacionalidad, el indicador se situó en 9,6%.
El impacto del desempleo mostró variaciones según sexo. En las mujeres, la tasa de desocupación llegó al 10,5%, registrando un aumento de 1,4 puntos porcentuales en un año. El grupo de mujeres desocupadas experimentó un incremento de 16,7%, incidido por un alza de 16,4% en cesantes y 19,6% en quienes buscan empleo por primera vez.
En el caso de los hombres, la tasa se ubicó en 9,3%, elevándose 1,2 puntos porcentuales en doce meses debido a una baja de 1,9% en los ocupados.
Por su parte, la tasa de informalidad laboral avanzó 0,2 puntos porcentuales hasta llegar al 26,4% a nivel nacional. Este indicador alcanzó un 28,2% en las mujeres y un 25,1% en los hombres.

En la Región Metropolitana, la tasa de desocupación alcanzó un 10,4%, con un aumento de 1,6 puntos porcentuales en doce meses, provocado por un descenso de 1,3% en la población ocupada.
A nivel nacional, la caída de los ocupados se concentró en rubros de información y comunicaciones (-20,8%), actividades financieras y de seguros (-14,1%) e industria manufacturera (-8,1%). Por categoría ocupacional, la contracción afectó principalmente a asalariados formales (-2,5%) y empleadores (-2,8%). Finalmente, el promedio de horas trabajadas retrocedió 1,1%, promediando 36,0 horas efectivas.