La aprobación de Picmagluti por parte del Instituto de Salud Pública abre una nueva alternativa de acceso a medicamentos con semaglutida.
La llegada de una nueva alternativa de semaglutida a Chile puso sobre la mesa una discusión que va más allá de los tratamientos para bajar de peso: la relación que las personas mantienen con la alimentación y su imagen corporal.
El Instituto de Salud Pública (ISP) aprobó Picmagluti, presentado como el primer medicamento de semaglutida de síntesis química autorizado en el país. Su principio activo también está presente en Ozempic, fármaco conocido por su utilización en determinados tratamientos médicos.
Con esta aprobación se amplían las alternativas disponibles en el mercado chileno. No obstante, especialistas de Centro CADDA advierten que antes de comenzar un tratamiento es importante identificar posibles señales de trastornos de la conducta alimentaria (TCA).
La preocupación por el peso puede convertirse en un problema cuando comienza a condicionar las actividades cotidianas y las decisiones relacionadas con la comida.
Macarena Zuleta, psicóloga clínica y cofundadora de Centro CADDA, explicó que existen comportamientos que requieren atención antes de iniciar un tratamiento farmacológico.
“El problema aparece cuando la búsqueda por bajar de peso se inserta en una relación que ya está marcada por miedo a engordar, restricciones cada vez mayores, culpa o una preocupación excesiva por el cuerpo”, indicó.
Entre las señales identificadas se encuentran saltarse comidas, eliminar alimentos progresivamente, contar calorías de manera obsesiva y pesarse constantemente.
También pueden aparecer sentimientos de culpa después de comer, realizar actividad física para compensar la ingesta, evitar alimentarse frente a otras personas o alejarse de reuniones sociales por temor a la comida.

Pamela Campi, nutricionista especialista en TCA y cofundadora de Centro CADDA, planteó que el peso corporal no debe ser el único criterio para identificar una posible dificultad relacionada con la alimentación.
“Si la alimentación empieza a organizarse desde el miedo, la culpa, el control permanente o la compensación, o si el medicamento comienza a utilizarse con un objetivo distinto al indicado por el equipo médico, es importante consultar”.
La especialista también advierte que no es necesario presentar un peso extremadamente bajo para buscar acompañamiento profesional.
Desde Centro CADDA recomiendan consultar con un profesional de la salud antes de utilizar semaglutida, informar sobre antecedentes actuales o pasados de trastornos alimentarios y observar posibles cambios en los hábitos de alimentación.
Además, señalan que estos medicamentos tienen indicaciones clínicas válidas, pero no deben utilizarse en personas con trastornos alimentarios, debido al riesgo de empeorar los síntomas y agravar la enfermedad.
Por ello, la evaluación individual y el seguimiento profesional son fundamentales para determinar si existe una indicación adecuada y evitar que la búsqueda de una reducción de peso profundice una relación problemática con la comida.